martes, 18 de agosto de 2015

Gaia V

El hotel no era gran cosa pero era el único del pueblo. En seguida se pusieron manos a la obra con varias cámaras de video y GoPros para no perderse nada si veían algo extraño. Decidieron acampar una noche en un hotel en ruinas al que llamaban Hotel Argentino. Al parecer la bravura del mar y el clima había echado a perder el edificio. Para los chicos no era nada del otro mundo, muchas veces habían ido a lugares en ruinas y habían acampado allí para grabar psicofonías y demás cosas paranormales. Las aguas estaban en calma y no se veía nada extraño mientras colocaban las cámaras y montaban el campamento que constaba de una tienda de campaña muy cómoda. Cuando montaron todo se metieron a la tienda de campaña sin cerrar cremalleras de salida y con una pequeña lamparita encendida se pusieron a cenar unos bocadillos mientras anochecía del todo.
Se contaron cosas de la vida, sobre sus intentos de conocer mujeres que compartieran su pasión por ese tipo de investigaciones pero no habían tenido éxito ninguno de los dos.
Cuando iban por la tercera cerveza escucharon un chapoteo cercano, como si un gran pez hubiera saltado del agua y hubiera caído de nuevo al agua.
-Quizás es un delfín, dicen los lugareños que por aquí hay muchos sobre todo por las noches.-dijo Darío.
-¿La cámara con visión nocturna está puesta?
-Por supuesto, ¿por quien me tomás?-respondió el muchacho ofendido. Adrián se levantó y fue a mirar por ella. Se oyó otro chapoteo y Adrián cogió la cámara y se acercó al borde del agua con ella. No veía nada.
-¿Ves algo?-preguntó Darío en voz baja.
-No...Espera...Veo algo raro.
-¿Qué? ¿Qué es?-pero Adrián no respondió. No le salían las palabras. Se escuchó la risa de una chica y unos silbidos como los que hacían los delfines. Adrián estaba viendo a la mujer que salía en los videos manejando la naturaleza a su antojo jugando ahora con unos delfines y riendo como una chica normal y corriente. Tenía el pelo largo mojado flotando a su alrededor y cuando se subía a la grupa de algún delfín, la luz de la luna iluminaba las curvas húmedas de su trasero. Adrián tragó saliva.
-¡¿Pero que te pasa way?!-susurró Darío demasiado alto cansado de esperar una respuesta de su amigo que estaba mentalmente ausente. La chica y los delfines giraron la cabeza hacia ellos y se sumergieron en las aguas.
-¡Mierda, ya se ha ido!
-¿Se fue? ¿Era la muchacha? ¡¿Por que no lo dijiste?!
-Cuando veas el video lo entenderás Darío...Mi cabeza se ha saturado de tanta belleza... La hemos perdido por esta noche, pero quizá vuelva. dijiste que los habitantes hablan de delfines cada noche ¿no es así?
-Sí, quizá este sea una especie de santuario para los delfines y ese ser los acompaña aquí
-Pues quedémonos otra noche.-dijo Adrián decidido.

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