domingo, 9 de agosto de 2015

Gaia II

Abrió el correo y se encontró con noticias sobre extraños sucesos en el amazonas. Al parecer algo había atacado a los trabajadores que estaban explotando unas hectáreas cortando árboles. Había vídeos de los testimonios entrevistados:
"-Cuando quisimos darnos cuenta, una ventisca de hojas nos envolvió a todos, empezamos a escuchar golpes de ramas por todas partes...Estábamos siendo golpeados por esas ramas..."-decía el hombre con el miedo en el cuerpo. Se trataba de un hombre de Bolivia que había ido a trabajar hasta allí porque decía que se ganaba "buena plata". El hombre miraba hacia atrás cada vez que oía el susurro de los árboles con el viento.
"-¿Cree que ha podido ser una especie de Huracán?"-le preguntó el entrevistador cuya cara no era visible, tan solo su mano sujetando un micrófono de la cadena en concreto.
"-Es imposible, el cielo estaba despejado y no corría el aire... Fue algo sobrenatural."
Adrián pausó el vídeo en ese preciso momento. Apoyó los codos en el escritorio y juntó las yemas de los dedos por encima del teclado pensativo. Apuntó algo en uno de los cuadernos de su investigación, cuyas páginas tenían más garabatos que escritos. Dibujó con cierta facilidad a un hombre rodeado entre grandes árboles, a sus pies una sierra eléctrica, un rostro lleno de horror y miles de hojas a su alrededor. En cierto modo se parecía a otro suceso, pensó. Pasó unas páginas hacia atrás y contempló un dibujo de hacía unos meses: se trataba de un barco que era engullido por una especie de remolino marino. Aquello había ocurrido cerca de Japón donde un barco de pesca había sido sorprendido por una especie de remolino gigantesco que había engullido a casi toda la tripulación. Solo algunos hombres a los que les dio tiempo ponerse el chaleco salvavidas habían sobrevivido para contarlo. El cuaderno estaba lleno de sucesos parecidos, Adrián llegó a pensar que alguien se estaba vengando por el maltrato hacia la tierra. Claro que esa idea era bastante surrealista, aunque no para él. Pero no se lo había contado a nadie para que no lo tratasen de loco de buenas a primeras.
Algo sacó a Adrián de sus pensamientos, unos golpes en la ventana de la habitación. El chico se sobresaltó al principio pero luego suspiró al ver que era una ardilla parda que lo visitaba cada día desde hacía algunos meses. Al parecer vivía en algún árbol cercano del parque al frente de su casa. Las ramas de uno de los árboles que estaba plantados en la acera, se acercaba mucho a su ventana y por allí trepaba la ardilla. A menudo Adrián se quedaba ensimismado mientras le entregaba una a una las avellanas que a veces se comía la ardilla y otras se las llevaba en la boca para enterrarlas en algún lugar del parque. ¿Por qué ese bicho adorable se había fijado en él? Alguna vez había pillado al animal mirando desde la ventana de forma muy inquietante, pero a Adrián no le asustaba la ardilla. Lo cierto es que no había visto ninguna otra por la zona y eso también le extrañaba porque solían haber 3 o 4 en otros parques.
El sol había salido y las nubes marchaban hacia otra parte. Justo antes de volver a cerrar la ventana le pareció escuchar un "Gracias" susurrado por el viento pero pensó que era algún tipo de paranoia creada por estar tan concentrado, no sería la primera vez que le ocurría algo parecido.
Decidió abrir el siguiente vídeo que se titulaba "¿FAKE?". Se trataba de un claro en la selva, en el cual había una especie de charca con tierras movedizas. Estaba lloviendo a cántaros como era habitual en la selva. De repente y con cierto desconcierto Adrián vio como de la charca iba resurgiendo algo... Parecía una persona de espaldas llena de barro, al poco pudo comprobar que era un cuerpo de mujer ya que la lluvia iba limpiando muy lentamente el cuerpo del barro hasta que pudo ver su silueta. De repente la mujer se dio la vuelta y el vídeo se corto con un estruendo.
Adrián no dormiría esa noche.

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